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El "número dos" de Gallardón, grave tras un accidente de moto
  31 de Agosto de 2011
  El "número dos" de Gallardón, grave tras un accidente de moto

Manuel Cobo se salió de la vía en la M-500. Sufre un traumatismo craneoencefálico grave.

El «número dos» del Ayuntamiento de Madrid, Manuel Cobo (PP), resultó herido de gravedad anoche al salirse de la vía el vehículo que conducía -una motocicleta de tipo «scooter» de 650cc -, cuando regresaba a su domicilio, en Pozuelo de Alarcón.

El accidente se produjo sobre las nueve de la noche en el cruce de la M-500 -carrera de Castilla- con la M-503, en el desvío que conduce de Majadahonda a Pozuelo. El vicealcalde, por causas que están siendo investigadas, se salió de la vía y cayó al suelo, recibiendo un fuerte golpe en la cabeza. Una mujer que circulaba justo detrás fue la que alertó a Emergencias 112. Una ambulancia del Samur estaba cerca, por lo que fue atendido enseguida. Ingresó, inconsciente, en el Hospital de la Paz con un traumatismo craneoencefálico grave. «El impacto ha sido tremendo y lo ha recibido de lleno en la cabeza, está muy grave», indicaban en los primeros momentos fuentes municipales. Las primeras impresiones eran críticas.

Sin embargo, horas después, el pesimismo daba paso a cierta tranquilidad, tras la primera valoración, después de las pruebas realizadas en la UCI. «Cobo se encuentra estable, dentro de la gravedad, y evoluciona favorablemente», una noticia que alivió, además de a la familia del accidentado, al alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, y a varios de sus concejales. Todos ellos, junto a varios políticos del PP, arropaban a la mujer del vicealcalde y aguardaban impacientes novedades sobre su estado.

Por suerte no sufrió ninguna hemorragia cerebral, lo que hubiera complicado su estado. Además del grave traumatismo craneoencefálico, sufrió otro torácico con afectación pulmonar y diversas fracturas, según pudo saber ABC. «Las dos horas posteriores son críticas en su evolución y, tras ellas, las 48 siguientes». Permanece sedado y con ventilación mecánica, y anoche le estaban recolocando la nariz.


Un gran amigo

Al parecer, el vicealcalde llevaba un casco abierto, por lo que el primer golpe lo recibió de lleno en el mentón, destrozándose la mandíbula.

Para el alcalde, que recibió a la mujer de Cobo con dos besos, la noticia fue un mazazo. Serio y en silencio, permaneció mucho tiempo apoyado en una columna. No hay que olvidar que son inseparables y que sus trayectorias en la vida política han ido de la mano. Hasta La Paz fueron desfilando políticos y empresarios como Florentino Pérez. La presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, se puso en contacto con Gallardón para interesarse por su estado.

Manuel Cobo Vega, nacido en 1956 en Ponferrada (León), es la mano derecha de Alberto Ruiz-Gallardón desde hace más de dos décadas. Con él se inició en política en 1991, aún en la oposición, y más tarde le acompañó en las responsabilidades de gobierno, ocupando diversas consejerías del Gobierno regional que Ruiz-Gallardón presidió entre 1995 y 2003. También ha estado a su lado en el Ayuntamiento madrileño.

Su presencia en política siempre ha estado vinculada al alcalde; no es sólo su asesor y su hombre más fiel, sino también un amigo personal. Y su mejor apoyo en situaciones difíciles: Cobo no dudó en presentar su candidatura a la presidencia regional del PP, en octubre de 2004, enfrentándose a la todopoderosa Esperanza Aguirre. Su fracaso entonces fue sonoro, y le hizo plantearse abandonar la vida pública. Pero una vez más, Gallardón le convenció para que siguiera.

Otro momento de tensión se vivió tras denunciar que había sido espiado, junto con otros miembros del PP, y exigir una investigación al respecto. Investigación en la que terminaron viéndose involucrados algunos altos cargos del Gobierno regional.

El relevo en la presidencia de Caja Madrid, en octubre de 2009, fue motivo de un nuevo choque de trenes: Cobo hizo unas durísimas declaraciones, en su estilo directo y a veces bronco, calificando la actitud de «la gente de Aguirre» en contra de la candidatura de Rodrigo Rato para presidir la entidad como «de vómito». Ello le valió una sanción de su partido, que le mantuvo seis meses suspendido de militancia. Pero como él se ufanaba en señalar al final del «castigo» -genio y figura-, «no dejé de pagar mi cuota de afiliado religiosamente cada mes».