A pesar de tratarse de vehículos que en la mayoría de los casos superan los 400.000 kilómetros – en Lugo se retiró uno que había realizado 700.000 kilómetros – son vehículos que fueron subastados a particulares y empresas en lotes de diez.
Eso sí, el precio de venta es casi simbólico, entre 25 y 30 euros las motocicletas y 630 euros los todo terrenos. Esto muestra el estado en el que se encuentran los vehículos con los que día a día se patrullan nuestras carreteras, con el constante riesgo para los propios agentes y el perjuicio para el servicio.
Muchos de estos coches no pasarían la ITV, ya que los vehículos del Instituto Armado pasan la ITV en centros propios de las Fuerzas Armadas que “abren mucho la mano”, según la AUGC.